LO QUE DESCUBRÍ SOBRE LA LACTANCIA

August 7, 2019

Llevo dos años y medio siendo productora de leche para mis bebés, así que en la semana de lactancia materna, no me podía quedar sin escribir algunos de los tantos aprendizajes, que este regalo de la naturaleza, me ha dado a mí.

Cuando supe que estaba embarazada de mi segundo bebé, los doctores me recomendaron destetar a Eva que tenía aproximadamente diez meses, para ese entonces, ya me había propuesto a darle al menos un año y pues así lo hice. Fui un poco rebelde, debo confesar, pero conozco a mi cuerpo y confié en él, así que continué dándole de mi pecho a Eva aun estando embarazada, aclaro que esto puede ser peligroso en algunas mujeres ya que puede desatar contracciones uterinas y llevar a un aborto, por eso, es importante que valoren cada caso y se consideren los riesgos.

Hacia el primer cumpleaños de mi niña, empecé a sentir los malestares comunes del embarazo y ella cada vez hacía menos tomas, entonces supe que debía hacer un destete respetuoso pero también debía no forzarme tanto a mí misma, pues se estaba formando un bebé dentro de mi cuerpo, ya era mamá de dos y debía ser justa con ambos.

Recuerdo la última noche que la alimenté directamente de mi pecho, me senté en la mecedora, la abracé, lloré con lágrimas de felicidad y de nostalgia. Le dije que la amaba y que esa sería su última toma de mamá. Las dos quedamos satisfechas.

Tuve unos pocos meses de descanso y luego llegó Gael. Cuando nació, lo único que yo quería hacer era alimentarlo de inmediato, por complicaciones en mi cesárea, pude tenerlo en mis brazos hasta cuatro o más horas después y ahí empecé a ejercer de nuevo mi rol, mi seno supo que debía ser fuente de vida nuevamente. Para Gael no fue tan fácil, como sí lo fue para Eva, tuvimos que entrenarlo un poco, pero no me rendí, luego de unas horas más, logramos conectarnos.

Siento que se acerca el momento de destete de mi niño. ¿Porqué lo sé? No lo sé en realidad. En el fondo pienso que quiero darles todo en igual medida a mi hija e hijo, la diferencia es que esta vez no tengo malestares ya que no estoy embarazada (respiro de alivio), por lo que seré muy respetuosa de su tiempo. Además, es posible que esta sí será la última vez que alimente desde mí, así que me regalaré más tiempo para disfrutarlo.

 

 

Ahora les comento algunas verdades que descubrí sobre la lactancia:

 

1- Amamantar es normal y natural. Parece obvio y lógico, pero lamentablemente para muchos no lo es, por eso anteriormente había escrito una publicación sobre lo difícil que es enfrentarse al miedo de amamantar en público, ahora puedo decir: superado! por la simple y sencilla razón de que nadie es más importante que mi bebé necesitándome y mi seno para alimentarlo. Si alguien tiene un problema con ver una teta, el problema es suyo, no mío, ni de mi bebé.


2- No debe doler. Si tenés problemas con un bebé que no abre bien la boca, pezones rotos, malas posturas, tomas infinitas y que no sacian, es porque algo anda mal, la buena noticia es que puede corregirse a tiempo, en la mayoría de casos. Llamá a una asesora de lactancia que te guíe, también investigá sobre cremas, pezoneras e implementos que ayudan en casos difíciles.

3- Podés tener una vida sexual. Puede que el libido disminuya en los primeros meses de lactancia, ya que naturalmente tu cuerpo se enfoca en alimentar al bebé, por eso, la comprensión de tu pareja es muy importante, lo que sea molesto o no te agrade en esta etapa, es mejor conversarlo para que lleguen acuerdos sanos para la relación.

4- Adiós a los juicios. Quienes logramos dar con facilidad o con dificultad, pasamos por un sin fin de sentimientos, hormonas, cansancio, y presiones, ya sea por darles mucho tiempo o poco tiempo, por dar a demanda o por tener horarios. A las mujeres que no logran hacerlo o deciden no hacerlo, también se les juzga injustamente. Pero más allá de lo que los otros opinen o señalen, una madre es madre con mucha, con poca o sin teta y el amor hacia su hijo no se basa en amamantarlo o no.

Sea pecho o sea chupón, hacelo con todo tu amor, abrazándolo, mirándolo a los ojos y conectándote con tu bebé. Dejemos el celular por ese momento y alimentemos con todo nuestro ser, lo que él o ella más necesita es nuestra seguridad y protección.

Si estás embaraza y con muchas dudas sobre la lactancia o si tenés miedos asociados, mi consejo es que te informés sobre técnicas, pero sin obsesionarse, no lo pensés mucho, la leche materna es sin duda el mejor alimento que puede recibir tu bebé, así que dejá que todo ese amor fluya desde tu cerebro hasta tu pecho, cuando llegue el momento. Si bebé lo quiere, ahí estarás para dárselo, con chupón o con teta, estarás haciendo el mejor trabajo de tu vida
.

 

Fotos: Primera, alimentando a Eva. Segunda, alimentando a Gael.

 



 

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