LA TETA AFUERA

April 20, 2017

Ahora que tengo dos meses de ser mami, me he cambiado de bando en temas en los que antes yo era la primera en levantar la mano para señalar, de repente uno tiene un hijo o hija y la vida da un giro y aunque muchas cosas deben y pueden seguir siendo iguales, ahora todo implica más esfuerzo, por ejemplo trabajar, estudiar y hasta ir a orinar, pero de eso hablaremos en otro post.

 

​A lo que quiero llegar es a que además de la rutina diaria que ya tenía, se suman un montón de nuevas tareas que antes no existían, como alimentar a bebé cada dos horas, momentos que por cierto son sublimes en el día y bastante agotadores por la madrugada.

 

Pero ninguna de esas nuevas tareas es tan temida y polémica como la que me lleva a escribir este post, la inevitable e innombrable, a la que la mayoría de mamis debemos enfrentarnos y que las primeras veces nos genera pánico, pánico escénico, literalmente:  alimentar a tu bebé en público.

 

¿Porqué tiene que ser tan difícil?

 

La lactancia es una conexión llena de amor entre la madre y su hijo o hija, es uno de los sentimientos más bellos que he experimentado, a pesar de ser el acto más puro, aún hay q lidiar con la miradas incómodas ya sea de morbo o de crítica de los que juzgan una "teta afuera" y no ven todo lo que esa escena realmente es: la expresión de amor de una madre que produce, de forma casi milagrosa, leche para que su cría indefensa y desprovista, sobreviva.

 

Yo soy de las que se tapaban con grandes cobijas aunque hiciera calor y el bebé sudara, a duras penas uno podía medio ver si se estaba alimentado bien, si se atragantaba o vomitaba. Me he tapado por dos meses, pero muy en mis adentros yo sabía que eso no estaba bien, porque no puede ser tan complicado algo tan natural y hermoso, porque el bienestar de mi beba está sobre cualquier errada etiqueta que me quieran poner por sacarme la teta. 

 

Me preocupé porque mi beba aprendiera rápido a tomar chupón para poder llevarlos a la calle y eso ha sido práctico, no lo puedo negar, pero finalmente me doy cuenta que todos esos esfuerzos de sacarse la leche, dar fórmula o taparse con cobijas los hacemos por miedo a que nos digan "algo" por sacarnos la teta en un mall o un restaurante y eso es lo que está mal: el miedo.

 

Ahora, honestamente me tapo menos y quisiera no taparme del todo, pero sé que como sociedad no hemos llegado aun ahí. Creo que la naturaleza no puede estar equivocada y que los equivocados son los que se sienten incómodos. 

 

Para alimentar a nuestros hijos(as), le guste a quien le guste, tenemos que tener la "teta afuera".

 

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